BLEU DE SEVERAC

Sus cavidades azules se deben a la siembra del penicillium roqueforti que se desarrollará gracias al pinchado de agujas decorando su pasta de vetas azules. Su pasta se puede apreciar diferente en su elaboración en verano a la de invierno, la primera tiende a un marfil hueso y brillante, y la segunda es más blanquecina y menos húmeda

En el corazón del Parque Natural Regional de Grands Causses, vasto espacio con paisajes áridos y contrastados, el Azul de Séverac nace y extrae de él sus cualidades específicas y originales. La leche se enriquece con el aroma de las plantas que crecen allí haciendo de su cata olfativa un viaje fresco y sostenido. Se diseña con la leche de oveja que proviene únicamente de granja, esto implica un sabor fuerte y ligeramente picante, toques dulces y creciente vigorosidad a medida que madura. Su riqueza organoléptica, lo convierte en un queso excepcional.

Sus cavidades azules se deben a la siembra del penicillium roqueforti que se desarrollará gracias al pinchado de agujas decorando su pasta de vetas azules. Su pasta se puede apreciar diferente en su elaboración en verano a la de invierno, la primera tiende a un marfil hueso y brillante, y la segunda es más blanquecina y menos húmeda. Luego se refinará al aire fresco y húmedo de bodegas durante 4 a 6 semanas, haciendo de su pasta una masa consistente y cremosa.

En La Lechera de Burdeos lo recomendamos al final de la tabla, al final de la comida, lo consideramos sin duda un buen sabor de sobremesa, ¡motivo por el que fue una de las primeras referencias que decidimos traernos! Por supuesto en la cocina da mucho juego también, resulta delicioso en tortillas, pasta o patatas, carnes asadas o ensaladas.
¿Te animas a probarlo?

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